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Archivo General de la Nación

AGN_Exterior-3

Las bases del concurso definen el volumen máximo a construir, un gran prisma con límites de altura e imposibilidad de hacer subsuelos. Este espacio contendrá el total del edificio donde la primer etapa a ejecutar representa solo el 25% de la superficie total.

Una tercera restricción refiere al impedimento de realizar las etapas futuras por sobre la primer etapa, obligando dividir el terreno y dejar un gran espacio libre reservado para las ampliaciones.

Una división en sentido longitudinal genera un edificio largo y compacto, de mediana altura acorde a la escala de Calle Pichincha dialogando respetuosamente con el entorno edilicio existente.
Esta distribución permite una apertura visual Norte-Sur entre el parque del Hospital y el ex edificio de la cárcel actualmente oculto u olvidado pero de un gran significado para la zona.
Al liberar el terreno sobre calle Pasco se conforma una plaza pública que opera de nexo entre márgenes, espacio de encuentro del edificio, hospital, cárcel y  futuros desarrollos en los terrenos del Ejército Argentino.
De naturaleza temporal y provisoria, la plaza, es el argumento que necesita el entorno para renovarse, el desarrollo futuro determinará su permanencia, extinción o reemplazo, mientras tanto será un buen motor de renovación urbana.

Se pretende un edificio abierto a la ciudad, por tal motivo el cuerpo ciego de depósitos se eleva del piso liberando la planta baja con transparencias que permitan una relación interior-exterior de apertura e interconexión con la ciudad.
Este movimiento da origen, a nivel de suelo, de los espacios con afluencia de público y áreas de trabajo, espacios activos y dinámicos, dejando en reposo y tranquilidad el cuerpo elevado de depósitos de documentación, como suspendidos en el aire con la pasividad, quietud y pulcritud de una blanca nube.

Elevando un lado de la plaza e inclinando su horizontal plano se logra una relación que trasgrede los límites de percepción del cuerpo construido, de esta forma plaza y edificio se unen en una composición que desvirtúa la escala y genera una presencia casi escultórica, como en un pedestal plaza y edificio, el pueblo y su historia.
El plano inclinado, además de cobijar debajo las zonas de servicio, permite una nueva forma de percibir el espacio público, desde diferentes alturas se predispone al actor a un estado de contemplación para con el entorno hasta llegar al extremo de convertirse un espectador dentro de un auditorio urbano.

El programa evidencia una postura lineal donde público y documentos son extremos de una línea donde se desarrollan las actividades de restauración y consulta principalmente, dejando el guardado y conservación en un nivel paralelo de ingreso restringido.
Siguiendo con el carácter lineal del programa se dispusieron los ingresos en los extremos opuestos de tal forma que público y documentación acceden de manera diferenciada convergiendo en el centro donde se encuentran las salas de consulta.
En la esquina más transitada y accesible se ubico el ingreso público, por el contrario en una calle tranquila y segura se ubicaron los de documentación y personal.

El cuerpo elevado, como elemento contenedor de documentos presenta características de caja cerrada, segura, ambiente controlado, introvertido y cuasi hermético.
Sus extensas fachadas al este y oeste presentan un inconveniente respecto la incidencia que tendrá el sol sobre el edificio y su implicancia térmica y lumínica. Esto motivó una serie de ajustes en la forma propia de la envolvente que permitan disminuir el impacto del sol en los grandes planos verticales garantizando las condiciones térmicas interiores.
De esta forma, dos suaves curvas recorren ambas caras del prisma, son un gesto del edificio hacia el entorno en sentido de cobijo y abrazo.

Con el fin de maximizar la superficie de planta y optimizar la seguridad del cuerpo de depósitos, es que se resolvió extraer los núcleos verticales del interior del prisma, los cuales emergen desde la plaza como elementos independientes.
Esta disposición no solo permite una planta libre y flexible para el área de depósitos sino que también independizan lo núcleos verticales, principales elementos de conexión. Por medidas de seguridad al ser medios de escape, se ubicaron en el centro de dos circunferencias de 40m de radio que abarcan la totalidad del predio, distancia exigida por el Código del GCABA.
Esta ubicación estratégica permite ser utilizados en las etapas siguientes sin necesidad de incurrir en mayores costos que demandaría un núcleo por cada etapa, solo abría que construir cuerpos de depósitos, con las ventajas en superficies y economía

Como modelo arquitectónico se buscó que la identidad del edificio esté dada desde la primera etapa, y que la misma no se pierda ni cambie a medida que el edificio crece.  Por este motivo se planteó un prisma horizontal como elemento totalizador e icono del proyecto.
A un lado de este cuerpo van emergiendo las etapas siguientes, como movimientos tectónicos que elevan montañas, el plano como primer etapa las cumbres como ampliaciones.
Este modelo compositivo permite que las ampliaciones puedan o no tener el mismo tamaño, cualquiera sea su forma y altura van a seguir asociadas con el plano madre o cuerpo horizontal de referencia.
La primera etapa abastece de servicios y circulaciones a las siguientes, esto simplifica las futuras obras pudiendo resolver solo plantas libres, reducir significativamente los costos de cada ampliación y tener el tamaño que las necesidades y presupuesto dispongan para cada caso oportunamente.